Tradwifes
De un tiempo a esta parte me encuentro con frecuencia con este concepto. Tradicional wife. Mujeres de hoy que deciden tomar un rol “tradicional”, con una estética asociada a mediados del siglo XX. El fin de semana decidí investigar un poquito más, y descubrí, no sin sorpresa, que una de las razones que aducen las mujeres jóvenes para querer asumir ese tipo de vida, es el cansancio. El cansancio de la doble o triple jornada que implica querer “hacerlas todas”. Tener una carrera profesional, tener una familia e hijos, no descuidar otras áreas de la vida, y hacerlas todas bien. Yo he vivido toda mi vida adulta en una situación de presencia múltiple, y sí, es cansador. Pero me parece que, dedicar todo el quehacer a la casa, lo es mucho más. O sea, desde mi experiencia al menos. Me cuesta entender que alguien quiera dedicarse a la casa para evitar el cansancio, porque el trabajo de la casa jamás termina. Cuando eres dueña de casa, tu función es 24/7, y cuando vas de vacaciones, “solo cambia el escenario” (eso me lo dijo una vez una amiga que es dueña de casa en jornada completa).
A mi me parece que el infinito cansancio que se siente al querer hacerlo todo y hacerlo bien, tiene una base más bien en la soledad que acompaña a la crianza en la actualidad. “Para criar a un niño, se necesita una tribu”. Dicen que es un proverbio africano, y no se si es verdad que sea un proverbio, pero es tan cierto. Sin querer ser autorreferente, yo le logrado realizarme en varias áreas de mi vida, entregando lo mejor que puedo en todas ellas, y esto ha sido posible gracias a mi tribu.
Estamos de acuerdo que es necesario que el estado mejore la red de cuidados. Que el cuidado no se haga a costo personal, sino que sea una misión de la sociedad. Pero, mientras eso ocurre, es nuestra responsabilidad formar nuestras tribus. Preguntar a las demás como están. Tender la mano cuando pueda parecer necesario. Abrir la puerta de nuestras casas a los niños de nuestras amigas, y así nos cuidamos todos. ¿Te faltó el material para el trabajo de mañana en el colegio? To te lo mando. Cuando a mi me falte, me lo mandarás tú. ¿No alcanzas a llegar a recoger a tu hijo hoy? Yo lo recojo, cuando yo me atrase, tú lo harás por mi. ¿Estás agotada? Ven, te hago un café, le damos arroz con huevo a los niños y nadie se muere por carencia gourmet.
Y mañana, cuando esos niños sean grandes, también podrán buscar sus propias tribus. Eso de “yo me la puedo sola”, no puede ser sano. Una red de cuidado no puede ser unipersonal, porque no es red. Si un sistema depende de la fortaleza de una sola, la posibilidad de fallo es grande. Por eso la red, la tribu. Démonos la mano, que mientras más somos, más se distribuye la carga.
Y volviendo a las tradwifes, suena súper lindo, en teoría, siempre que el marido sea una joya y nunca se vaya a cansar de ese rol. El día que se aburre, se va con otra, le da la loquera, o se despacha para la otra vida, la tradwife se queda sin recursos y sin seguridad social, además. Y no falta el marido que tiene todos los bienes a su nombre porque “él los pagó”, como si la esposa en casa cuidando los niños no hubiera sido una fuente inagotable de regalías para que él pudiera tener la carrera de sus sueños.
Entiendo que haya personas que tienen vocación de ama de casa, pero lo que no entiendo es que se esté considerando una vida así para evitar el cansancio. No hay nada más cansador que vivir para los demás, pero en un rol que sigue siendo poco valorado. “No trabajo”, me dicen muchas mujeres que se desloman en casa. “Usted trabaja, sólo que no le pagan”. En general me quedan mirando como si yo fuera un marciano.
El día que volvamos a ser una tribu, creo que todos podremos realizarnos en el rol que nos parezca más satisfactorio, y con la seguridad de que todos seremos cuidados cuando sea necesario. De momento, gracias a todas mis mini tribus que me han permitido ser lo que soy, que me hace muy feliz.




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